Por Víctor Naranjo
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Había una vez un imperfecto chico que soñó con poder ser algún día un príncipe rockero. Un humano más, pero positivo y soñador como pocos. Y aunque este cuento bien pudiera tener dos príncipes o dos princesas, o, hasta tres (que los tiene, contando a Marcos del Río) o los que se quieran, porque en la libertad está el gusto y sobre todo, la felicidad auténtica. En este caso, para llegar al principado, Víctor debía de intuir, simplemente (y al mismo tiempo tanto), a una verdadera princesa.
Y como bien dice nuestro querido Albert Espinosa: “En esta vida los sueños se pueden cumplir, si los creas”. Por eso Víctor lo consiguió de repente, soñando despierto, una de esas noches de insomnio en las que exploras el insondable y apasionante mundo de internet. Se topó con un video de un debate televisivo, en donde sus oídos conectaron, al instante, con las palabras de Carla Antonelli, y sus ojos con sus ojos, a través de los cuales, se fusionaron sus cerebros y sus corazones. Allí descubrió, sin dudas, a la princesa de su cuento. Una mujer de pies a cabeza, por dentro y por fuera. Supo que ella era la que el había soñado al componer la canción. Por su fuerza, por su honestidad, por su pasión y por su coherencia, por su valentía y por su arte. Por ella y por muchas otras y otros, que libremente han decido, deciden y decidirán como quieren ser. Por muchas y muchos, que eligen por si mismos que les siente bien su piel, mal que les pese a algunos. Porque la femineidad y la masculinidad no son propiedad de nadie. Porque como canta la genial Alaska: “A quién le importa lo que yo haga, yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré”.
La belleza es bella siendo imperfecta, porque todos somos imperfectos. Y se mide con los ojos de quien la mira y con el corazón de quién la siente. Creo que somos tan y tan bellos los seres humanos, siendo diversos, cuando nos permitimos ser príncipes y princesas, los unos a los otros. Lo dice un rebelde rockero, un humano más. Como Carla, como Marcos del Río, como tú y como todos. Un imperfecto rockero que un día soñó con una princesa y con un piano de cebra fucsia. Y eso que soy defensor de las cebras, blancas o fucsia (poco importa la piel o su color). Soy defensor de todas las criaturas de la selva, en este safari de vida, y hasta no monárquico. Sólo pido lo que intento dar, respeto, tolerancia, dignidad y si de propina me caen, amor o cariño, pues imagínate, me pongo hecho unas pascuas. Todos, yo el primero (como los burrros) o el último, sólo busco que me quieran, ni más ni menos que como he elegido ser.
A Carla Antonelli, por ser como es. Mi vida gracias a ti, ha cambiado para siempre a mejor. Eres una ángelita humana caída del cielo, y por suerte pisamos últimamente y a menudo los mismos suelos terrestres, ¡qué suerte tenerte cerca! A Marcos del Río, por su valentía y su pureza, un lujazo haber conocido a este sevillano tan simpático y noble. Al enorme Miki Martínez, por su arte y generosidad, ya van cuatro, al quinto compartiremos ¿un Grammy?, jejeje. A Axel Hotels por la confianza en el proyecto patrocinándolo en parte y cediéndonos la Axel Suite para rodar una de la escenas. Y especialmente a Salomé Ponseti, por su humanidad, energía y buen hacer profesional. Gracias muy especiales por su apoyo y entusiasmo a FELGT y su presidente Toni Poveda, a Maria Cambrollé de ATA, a Cogam y a Beatriz Espejo de CTC. Y a Óscar y Miguel Ángel y todo el equipo humano de Revista Zero, por su apoyo enérgico y ser el medio oficial LGTB. A 100×100.net por haber diseñado una web tan preciosa y tan útil. A Jordi Ydalga, por lo mismo y por ser casi mi sangre. A Toni y Patrick de EGEA Peluqueros por su dedicación y profesionalidad apasionada. Y a Albert Pontón de Classics & Luxe, por su profesionalidad poetica y elegante. Y a todo el increíble equipo profesional y humano del videoclip, por su entrega y su pasión: Jana Manich, Pau Buil, Carlos Gallego, Leyre Larisgoitia, Guillermo Cuadrado, Arnau Sans, Xavi Lozano, Tania González, Olivia Rubal, Daniel Rodríguez, Ángeles, Toni Egea, Patrick, Sergi Navarro, Mikel Iglesias, Noa Carné, Nuur Ydalga, Deborah, Emili Pulido, Óskar Redondo, Eva González, José Ignacio Latorre, Sara Sobrino, Lucia Escobedo, Ismael Colomer, Ignasi Arauz, Patri Vilches, Alba Gómez, Beatriz Espejo, Dani Rodríguez y Patricia Membride. A mis hermanos, Sònia, Juanlu y Meri, por no dejar, nunca, que mis viajes los haga sin su compañía y apoyo incondicional. A mis padres, por tolerar y apreciar mis locuras y fomentar mis sueños y al resto de mi família. A Checho Soler, por ser mi socio y hermano musical, sin ti nada de esto existiría. A mis demás amigos de siempre, por creer en mí y embriagarse siempre con mis aventuras, volviéndose majaras por mi culpa y currando a destajo a cambio de dos míseras patatas fritas (mentira, que los del Imperfecto Catering, repartieron cariño y lujo): Alberto Barrueco, Laura Pujol, Jordi Pujol, Laura Feixa, Jose M. Gómez, Víctor Navarro, Albert Pontón y Montse, Montse Jiménez, Miguel Jiménez, Ana Cardona, Juan Miguel Gallego, Jara Gallego, Álvaro Gallego, Leandro Navarrete, Luisa Carné, Lucía, Esther Chico y todos los que me olvido. A Paula y Riki por ser mi família y mis angelitos madrileños. A los músicos de mi banda, que tocaron con el corazón en la grabación o que comparten los escenarios conmigo: Carlos Ruíz, Charly Hinojosa, Dani Ortín, Kyke Serrano, Marc Aliana y Edna Sey. A Barcelona/Catalunya Film Comission, Julia y David. A Juanma y Eva de Quinto Nivel estudios por su cariño y apoyo sin fronteras, jeje y su pedazo de podcast. A los representantes de Carla, Fernando y Roberto, de Sanz y Ponce Management, por su humanidad, entrega y honradez. A Joan Barutel, Aléx Soler, Sálvarez, Carlos Matari, Dani Flaco, Lexu’s, Filippo Landini, La Puerta de Los Sueños, David Guapo, Adolfo Rodrigo, Carles Gilibets, Jordi Torres, Arnau Pàmies…. y a los demás amigos profesionales que han apostado por mí, o que no lo han hecho y me han hecho querer superarme y aprender más y más.