Quizás a los seis, siete u ocho años, quizás antes o más tarde, qué más da. Desde que me dí cuenta de que pertenecía quizás al más extraño de los animales de la naturaleza, el Homo Sápiens, el ser racional por antonomasia, mi fantasía empezó a decidir por sí misma, y pronto fui consciente de que yo no tendría un camino normal en lo que a ideas y pensamientos racionales se comprende.
Justamente por ello, debo admitir que, desde entonces hasta la actualidad, sólo digo la verdad cuando no recuerdo lo que pasó. Y lo hago, sin ningún tipo de tapujos y con mucha menos vergüenza (la perdí al mismo ritmo que fui perdiendo la razón), para que el más avispado de los lectores no crea que ha descubierto algún error, incorrección o falta de vera precisión en lo que yo explicaré y escribiré a continuación.
Los deseos, los instintos, la libertad, el amor y el arte, e incluso el miedo, por separado y todos juntos, constituyen al mayor universo humano para justificar cualquier desmán literario. ¿Qué importa que un hecho se cuente de una u otra manera verídica o simplemente como lo imaginamos? Dentro de nosotros existe efectivamente de esa manera imaginada, ¿por qué entonces dudar de su existencia? No hay nada más humano y universal, que una visión subjetiva; todos la tenemos. Así que, en adelante, os invito a que veáis a través de mis ojos, pero, sobre todo, a través de mi corazón.
© 2009, Víctor Naranjo | 1 Humano +
Aviso Legal y Política de Privacidad · Site by 100x100.net · Gestionado con WORDPRESS